Al destape de las dos caras en Brasil

    40
    COMPARTIR
    Anna Veciana/Especial

    CIUDAD DE MÉXICO, 25 de octubre.- Brasil elige mañana Presidente y su futuro está en manos de dos candidatos que juntos se llevaron 75% de los votos en la primera vuelta. En esta segunda, los brasileños tendrán que decantarse por una de las dos caras: por una parte está la Dama de Hierro, que representa el lado femenino de la población y la salvación de las clases más bajas en un intento de acabar con las desigualdades sociales; y por la otra, el Playboy que contenta a la burguesía y a un amplio sector del empresariado y promete encarrilar de nuevo la economía del país, que parece haber perdido el rumbo.

    Tanto Dilma Rousseff  (Partido de los Trabajadores) como Aécio Neves (Partido de la Social Democracia Brasileña) heredan la pasional tradición política de sus familias. El padre de Dilma, el inmigrante búlgaro Pedro Rousseff, fue miembro del Partido Comunista de Bulgaria, después de la Revolución Rusa de 1917. La persona que inspiró a Aécio fue su abuelo, Tancredo Neves, expresidente “tucano” –así se les llama a los socialdemócratas representados por un tucán, el logo del partido–  electo indirectamente en 1985, aunque murió antes de asumir el cargo.

    New

    A pesar de que ambos candidatos son oriundos de Minas Gerais –uno de los tres estados clave en estas elecciones–, se licenciaron en economía y contrajeron matrimonio dos veces, son muchas más las
    diferencias que les distinguen. 

    Dilma Vana da Silva Rousseff, su nombre completo, comenzaba su meteórica carrera política a los 17 años como militante de una agrupación marxista. En su juventud formó parte de varios grupos armados que operaban en la clandestinidad contra la dictadura militar (1964-1985).

    Apenas seis años más tarde fue detenida, torturada y encarcelada durante tres años. Algunos consideran que ese pasado es la parte más oscura de su biografía, y aunque no hay indicios de que estuvo implicada en delitos de sangre, es motivo suficiente para que sus detractores le acusen de haber sido una
    guerrillera.

    “Soportar la tortura es muy difícil (…) El dolor es insoportable; no se pueden imaginar cómo. Estoy orgullosa de haber mentido, porque salvé a mis (entonces) camaradas de la misma tortura y de la muerte”, dijo en 2008 ante una audiencia del Senado.

    Los inicios en la vida pública del nieto de Tancredo fueron muy diferentes. Su abuelo le propuso a los 21 años ser su secretario privado mientras gobernaba Minas Gerais en los años 80.

    Desde entonces se convirtió en el compañero  inseparable, el gran modelo a seguir y su mayor inspiración política. Con 26 años, entró como diputado federal y participó en la constitución brasileña de 1988.

    También fue presidente de la Cámara de los Diputados y electo parlamentario más influyente del Congreso Nacional. Así fue como se abrió camino hasta ganar la confianza para a la presidencia de su estado natal.

    “Hay políticos que les encanta decir que cambiaron Brasil, pero quien realmente cambia el país cada día es el brasileño que se despierta temprano para ir a trabajar”, dijo en un evento.

    Mientras Neves repetía legislatura y le aplaudían por su gestión, Rousseff era una desconocida en el panorama nacional hasta finales de 2002, cuando el por entonces presidente Luiz Inácio Lula da Silva, que además de ser su amigo es su mentor, le nombró ministra de Minas y Energía en su primer mandato, le escaló hasta llegar al Ministerio de la Presidencia y le aupó finalmente a la jefatura de Estado.

    Y aunque sea la primera mujer que ha llegado a la Presidencia de Brasil, no responde a clichés. Pues es la cuarta mujer más poderosa del mundo antes de Melinda Gates, y después de Christine Lagarde, según la revista Forbes. Quienes la conocen y han trabajado con ella la tildan la Dama de Hierro y la describen como una persona de carácter autoritario, eficiente, pragmática y con capacidad de liderazgo a pesar de no tener una pizca de carisma.

    “Soy una mujer dura cercada de hombres blandos”, declaró en un evento para mujeres. Incluso en ocasiones ha confesado que de joven su sueño era ser jugadora de voleibol profesional. Otro claro ejemplo de su tenacidad fue en 2009 que ni el cáncer en el sistema linfático le alejó de los compromisos
    políticos.

    Por el contrario, Aécio Neves da Cunha transmitía una imagen opuesta hasta hace poco. Después de la separación de su primera mujer, se forjó una fama de mujeriego y seductor incondicional, siendo un habitual en las mejores fiestas sociales del país, además de ser acusado de consumir cocaína –algo que nunca se confirmó–, un estigma que le ha pesado mucho a la hora de conquistar a los sectores más conservadores y religiosos.

    El tucano expresidente Fernando Henrique Cardoso, una figura clave en su carrera política, fue uno de los que le sugirió que cambiase rápidamente sus vicios privados si quería llegar lejos. Y así lo intentó hacer. Se casó con la modelo brasileña Leticia Weber, 20 años más joven, y recién tuvo gemelos para reforzar su imagen de hombre de familia tradicional.

    A diferencia de la rigurosa tecnócrata, que mantiene en público una actitud más reservada y es poco dada a hablar de sus gustos y aficiones, el minero sí ha querido involucrar a su familia y hacerla partícipe de su campaña.

    Si bien parece que su elocuencia y facilidad de expresión ayudan a convertirle en una alternativa real a los 12 años consecutivos del Partido de los Trabajadores, su mayor dificultad es dirigirse a las clases más pobres, sector que Dilma ya tiene ganado, sobre todo en el norte de Brasil, su gran
    conquista.

    Indistintamente si la Dama de Hierro es reelegida por cuatro años más o, por el contrario, el Donjuán es el más indicado para emular a sus antepasados y tomar el timón del gigante sudamericano, se les presenta el reto de no defraudar a la heterogénea población y cumplir las promesas en un país de dimensiones continentales.

     

    Acusan a la presidenta

    La campaña electoral en Brasil se agitó ayer con una edición de la revista opositora Veja que acusa a la presidenta, Dilma Rousseff, y a su antecesor, Luiz Inácio Lula da Silva, de estar al tanto de millonarios desvíos de dinero en la estatal Petrobras.

    “Ellos sabían todo”, titula Veja en rojo en su portada, con la foto de Rousseff y Lula sobre fondo negro.

    La revista afirma que el empresario acusado de intermediar en un millonario esquema de desvío de dinero en obras de Petrobras, Alberto Yousseff, dijo ante la policía que el palacio presidencial “lo sabía todo”.

    La edición fue adelantada un día para que llegara a los kioscos 48 horas antes del balotaje de mañana entre Rousseff y el socialdemócrata Aécio Neves, justo cuando las encuestas dan como favorita a la mandataria.

    Dilma Rousseff acusó a la revista de “terrorismo electoral” y de cometer un “crimen” por acusarla sin pruebas, por lo que anunció que recurrirá a la justicia.

    Neves anunció que exigirá a la Fiscalía General que “las investigaciones sean profundizadas, en razón de su gravedad”.

    La publicación apareció el mismo día en que una encuesta del Instituto Datafolha asegura que Rousseff obtendría 53% de los votos de mañana, contra 47% de Neves.

    Otra encuesta realizada por Sensus da la victoria a Neves con 54.6%, contra 45.5% de la actual mandataria.

    –AFP y Reuters

     


    Post y Contenido Original de : Excelsior

    Comentarios

    COMENTARIOS

    Loading...
    COMPARTIR