Atienden parto casi a oscuras

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    Lilian Hernández

    CIUDAD DE MÉXICO, 26 de octubre.- En medio del estruendo que causaba el paso de Odile por Baja California Sur y la ausencia de energía eléctrica, tres médicos del IMSS lograron salvarle la vida a una mujer, quien, después de tres horas de labor de parto, presentó un sangrado vaginal.

    La llegada del bebé fue exitosa, pero después del alumbramiento, justo cuando entró el huracán, la gineco-obstetra y la anestesióloga tuvieron que actuar de emergencia al ver que se había presentado una complicación que no podía esperar.

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    En ese momento, el Hospital General de Subzona número 26 del Seguro Social, en Cabo San Lucas, se quedó sin luz y la planta de energía eléctrica se quemó, de modo que estaban contemplando el traslado a otra unidad donde hubiera energía eléctrica, para atenderla, ya que era imposible detener el sangrado en la penumbra.

    Sin embargo, el traslado se canceló y auxiliados por la luz de dos lámparas y de los celulares del personal que estaba en el quirófano lograron evitar una desgracia, y hoy esa mujer puede contar que en medio del huracán Odile, que dejó devastada a BCS, ella está viva al igual que su bebé.

    Los tres médicos del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) que la atendieron durante el paso de ese fenómeno natural son Patricia Jacobo Suárez, Silvia Lorena Castro García y Alejandro González Vega, quienes por esa acción de calidad médica y humanismo recibieron el premio Jesús Kumate Rodríguez, en el marco del Día del Médico celebrado en el Centro Médico Siglo XXI.

    La noche del domingo 14 de septiembre, las doctoras Castro García y Jacobo Suárez atendieron el parto que se había complicado; finalmente lograron traer al mundo al bebé, pero después se percataron de que había sangrado vaginal y era necesario contenerlo, para después suturar.

    En otro momento, esa emergencia no habría tenido mayor problema, pero justo esa noche se quedaron sin luz a causa de los destrozos que estaba dejando Odile en Cabo San Lucas, por lo que intentar detener el sangrado en medio de la oscuridad representaba poner en riesgo la vida de la paciente.

    Preparado por la experiencia de otros huracanes, el doctor Alejandro González llegó al hospital del IMSS con dos lámparas, como una forma de precaución para el traslado o la necesidad de usarla en el momento en que se agravara el fenómeno natural.

    Su turno inició a las 20:30 horas y al llegar al hospital le informaron de la emergencia que tenían las doctoras Castro y Jacobo, por lo que en vez de buscar un traslado, decidió llevar las dos lámparas al quirófano, donde gracias a esa acción, se evitó una tragedia.

    Además de la luz de ambas lámparas, se le pidió a varios elementos del personal del hospital que ayudaran a alumbrar con la luz de sus celulares, para detectar el sitio de sangrado, detenerlo y después suturar.

    Esa operación tardó cerca de 30 minutos, pero también había que hacerle transfusión de sangre e infundirle líquidos, lo cual les llevó otra media hora para completar la acción que le salvó la vida a la mujer que tuvo un parto complicado.

    Una vez en su cama, la paciente estuvo acompañada toda la noche por la anestesióloga, quien se quedó para cuidarla y ver su evolución, luego de esa accidentada cirugía en medio de la penumbra.

    Entrevistado por Excélsior, el doctor González Vega comentó que el  lograr salvarle la vida a esa paciente era su obligación, por lo que no lo considera una hazaña, ya que en esos casos hay que buscar lo más elemental para atender lo antes posible a una persona que está entre la vida y la muerte.

    Por ello, fue que desde que salió de su casa llevó consigo las dos lámparas y en vez de esperar un traslado, el cual era riesgoso, decidieron actuar con la poca luz que había emanada de los dispositivos electrónicos que en esta ocasión sirvieron como lámparas para iluminar el sitio donde debían actuar los doctores.

    Tenemos que estar acostumbrados a resolver casos como el del 14 de septiembre, por lo que no creo que sea una hazaña, sino que todo el personal colaboró en una situación complicada, hicimos equipo y el final fue exitoso”, subrayó el médico González Vega.

    Y aunque es un gran orgullo para él haber recibido el premio Jesús Kumate por la calidad médica, humanismo, vocación de servicio y labor que llevó a cabo junto con las dos médicas ante el impacto de Odile, reiteró que simplemente cumplieron con su responsabilidad, que es salvar la vida de la gente.

    Post y Contenido Original de : Excelsior

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