Filosofía de clase media

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    Noche II

    El que logra ver y catar la noche por mucho tiempo, sin perder lucidez, está por encima o por debajo del mundo. La mañana es el bastión más severo que tiene la humanidad para despedazar a las criaturas más sensibles; es ahí donde se concentra mucha de la fuerza de la creación maquinal a ultranza que cree sostener la civilización.

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    Consagraciones I

    No entiendo por qué el ser humano se empeña en producir más y más rápido. Esto es, producir en todas las áreas posibles. Tomemos por ejemplo un rascacielos. No puedo siquiera imaginar la cantidad de materiales que se utilizaron para erigir dicho monumento. Supongo entonces que el disidente más radical es todo aquel que se rehusa a producir o que lo hace en la menor medida de lo posible en toda su vida «productiva», como suelen referirse a esa indefinida etapa. Si el consumismo es patología moderna, también se debería estudiar a fondo y muy aparte el produccionismo, es decir, la compulsión autómata de crear de sobra sin tener la garantía de que aquello creado será consumido.

    Consagraciones II

    Me siento asqueado de pensar la cantidad de productos que genera la cultura humana. Qué glorificación tan monstruosa al esfuerzo y al arrojo estoico de crear artefactos, la mayoría sin uso. Cumple todas las reglas del escapismo, lo que lleva a pensar que un perfecto sinónimo de evasión es producción.

    Incógnitas

    Hibernar hasta que los artistas y los pensadores retomen el poder y despedacen cualquier vestigio político. ¿qué nuevas formas de aristocracia nacerían? ¿Qué nuevas crueldades?

    Destrucción de la soberanía

    No tengo nacionalidad alguna. Mi país reside en mi cuerpo. Pero mi nación no ha sido invadida y violada por Estados extranjeros, con el dolor implícito que emana del abuso y la tragedia de todo evento bélico forzado.

    Terapia

    La tecnología es el mejor pasatiempo (movimiento falso) ante nuestra solemne actividad (hastío crónico).

    Velocidades

    Soy adicto a una especie de velocidad existencial, si es que tal cosa existe, no porque así lo desee sino porque ella es la única y la más férrea combatiente contra el dolor de vivir a medias.

    En aras…

    En aras de la transparencia debemos establecer algo: no queremos evolucionar a menos que los siglos nos rebasen y nosotros, como raza, avancemos a puntapiés por el efecto inconsciente de la bioquímica, la genética, la guerra o algún avance médico o tecnológico que no sea más dificultoso que el aprender a utilizar una licuadora casera.

    Derroches

    Asombroso el derroche de energía desplegado en la justificación o encubrimiento de nuestros temores y errores.

    Rostros

    ¿Cuántos rostros he visto en mi vida? ¿Qué número tan insoportable afloraría? Congenio con el terror que Baudelaire sentía ante los rostros y la maravilla que sentenciaba Lichtenberg: «En la Tierra no hay superficie más interesante que el rostro humano».

    Simpleza

    El tiempo en una sociedad industrializada deviene un lujo.

    Derechos

    ¿Quién le quita a uno el derecho de venir a este mundo a destruirlo?

    Terrible

    Soñar es terrible cuando se practica con los ojos bien abiertos.

    Fragmento del libro Filosofía de Clase Media (2013), publicado con autorización de Ediciones Arlequín.

    Consíguelo: Ediciones Arlequín, ISBN: 978-607-9046-71-2

    Federico Fabregat

    (Escritor)

    Federico Fabregat (Guadalajara, 1975) es autor de varios libros colectivos y de Oda al simulacro (Arlequín, 2007), también se desempeña en otras artes, como la plástica y la música electrónica.

    Twitter: @Revista_Tonica Post y Contenido Original de : El Debate Ocio

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